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miércoles, 28 de octubre de 2015

Si pierdo todo

Ellos me miran con lupa
y esta presión me machaca,
como cuando vuelve a amanecer
y el miedo me atrapa.
Y es que perder mil ocasiones
se me da bien,
pero el reloj no aprieta tanto
si no dependes de nadie.
Parte mi voz y rómpeme por dentro,
sin mensaje o con explicaciones,
hazlo mientras no sea lento. 
El pecho vacío y las manos llenas,
puedo notar que mis heridas suenan,
sólo el tiempo sana
y no es que me falten ganas,
la última luz se apaga
y se enciende mi noche en vela.
Estoy perdiendo trenes
que no van a pasar más.
Ya ni el mejor camino sirve
y sólo yo sé quién pierde.
Dime, ¿cuántos de ellos confían en mí?
¿Y cuántos quieren joderme? 
Sé que he cambiado mucho desde niña,
pero me enseñaron a vivir con odio.
Estoy midiendo los silencios
casi más que el tiempo,
justicia por todo lo que siento.
Y si sumo otra derrota
me levanto y tomo nota.
Si pierdo todo
deja que el corazón me arda.

María José Moreno.

martes, 13 de octubre de 2015

Conocí a un Hombre




Una vez conocí a un hombre que creyó en lo infinito y su vida acabó en esa noche,
que buscaba lo extraordinario y la vida lo trató como a uno mas,
cometió un error  y le cambió la vida a otro de su alrededor.
Él conoció a un hombre que buscaba la imposible y se encontró con lo inevitable,
que quiso la paz y el orden y el fin de su hera lo condenó como dictador.
El creía haber conocido a un hombre que quiso demostrar al mundo sus virtudes y solo era seguido en la calle por la policía.
Una vez conoció a un hombre que volvió del extranjero y se sintió de otro planeta,
buscó a su amada y ella amaba a otro y a otros.
Se embarcó en una aventura y la rutina lo aburrió.
Una vez creí conocer a un hombre que sintió pena por la hambruna pero no puso remedio,
que luchaba por derechos torcidos e impuestos por otros sin que se detuviera a leerlos.
que quiso defender a los animales sin darse cuenta que pisaba a otros hombre,
veía una igualdad distorsionada por vagueza y estúpidos.
Todos conocemos a un hombre que dice conocer a un hombre, que escuchó que otro hombre había amado a una mujer tanto que la acariciaba con la punta de su bota.
Que vendía la infancia de sus hijos a cambio de egoísmo y sus vicios.
Que parecía alimentarse de lágrimas derramadas en su casa mientras bebía alcohol del barato.
Una vez conoceré a un hombre que dirá que su vida es mas importante que la mía y además tendré que sonreirle porque si le contradigo me dejará en la calle y no podré llegar a mis sueños. Conoceré años después a otro hombre y me dirá que mis sueños no se cumplieron porque no dije, ni actué como debería haberlo hecho en aquel momento.
Una vez conocí a un hombre egoísta, egocéntrico, cínico, sociópata, borracho, vago, mentiroso... y me dirá que en algún momento de mi vida que si mis caminos se tuercen demasiado quizás, solo quizás seré como él.

Por David R. Prieto

lunes, 24 de agosto de 2015

Maldita distancia


Un ‘te echo de menos’ puede hacer que inmediatamente sonrías a la pantalla, sí, por supuesto, pero también puede hacer que sientas un enorme vacío por dentro, que sientas una tremendas ganas de teletransportarte hasta el lugar donde está esa persona para darle un abrazo, para decirle cara a cara que te alegras de tenerle cerca, de contarle que cada vez que recuerdas aquellos momentos vividos sientes una gran frustración por no poder estar a su lado. Y es que te mata saber que está mal y tú no puedes darle un abrazo ni decirle unas simples palabras para tranquilizarle porque hay kilómetros de distancia, y en su defecto, una pantalla que os impide tocaros.
Es increíble cómo personas que tienes lejos te alegran día tras día, mientras que personas que tienes a tu lado hacen de todo menos falta.

María José Gutierrez.

jueves, 20 de agosto de 2015

¿Pero que estamos haciendo?


¿Pero que estamos haciendo? No, de verdad, ¿Qué hacemos?
Nos hacemos los duros fingiendo no echarnos de menos.

¿Por qué ya no nos llamamos, ni nos escribimos, ni nos vemos?
Por no dar el primer paso, es solo por no ser el primero.

Me muero por decirte que te añoro, que te extraño, que te quiero.
Te diría tantas cosas pero me empeño en no hacerlo.
Si tras los dobleces de la inseguridad solo se esconden los miedos
y estamos haciendo el tonto, estamos perdiendo el tiempo.

Nos hacemos los fuertes mostrando lo débiles que somos
y aumentamos las distancias por no acercarnos nosotros.
Solo espero un “¿Cómo estas?” y con eso me conformo,
saber que a veces me añoras, ya ves, siempre te he pedido poco.
Sé que muchos días no existo y es cuando me siento más solo
 y aunque me sigo acordando de ti yo no te cuento tampoco
que estoy deseando verte y que sé que me equivoco.

¿Pero que estamos haciendo huyendo el uno del otro?



 Derechos de autor: Pedro Cortés.
Novelados